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Si la preocupación no te deja en paz, si tu mente repite el mismo pensamiento una y otra vez, si sientes que estás en alerta constante sin saber muy bien por qué — esto es para ti. Trabajo con un enfoque orientado a resultados concretos, no a la gestión indefinida del síntoma.
La ansiedad es un estado de alerta y preocupación que, en su justa medida, es una respuesta normal del organismo. El problema aparece cuando esa alerta se vuelve constante, desproporcionada o empieza a interferir en tu vida diaria: en el trabajo, en las relaciones, en el descanso.
No todas las personas viven la ansiedad de la misma forma. Para algunas se manifiesta como preocupación mental constante. Para otras, como síntomas físicos intensos que generan miedo por sí mismos. Conocer cómo se presenta en tu caso es el primer paso para abordarla.
Preocupación excesiva, pensamientos repetitivos, dificultad para concentrarte, sensación de descontrol mental.
Taquicardia, tensión muscular, mareo, hormigueo, problemas digestivos, dificultad para respirar.
Evitación de situaciones, dificultad para dormir, irritabilidad, necesidad de control excesivo.
En consulta aparecen con frecuencia el miedo al juicio de los demás, la sensación de no estar a la altura y el estrés que no cede aunque la situación haya pasado. La ansiedad social, en cambio, se centra en el miedo al juicio en situaciones sociales: hablar en público, conocer gente nueva, o incluso interacciones cotidianas.
Ambas comparten un mecanismo común: un ciclo de pensamiento anticipatorio que se retroalimenta y que, sin intervención, tiende a reforzarse con el tiempo.
Uno de los patrones más frecuentes es la paradoja del control: cuanto más intenta la persona no pensar en lo que le genera ansiedad, más presente se vuelve ese pensamiento. Pensar en no pensar es pensar dos veces.
Los intentos de controlar los pensamientos, buscar explicaciones constantes o depender de soluciones externas —como pedir tranquilidad a otros, evitar situaciones o necesitar siempre una salida disponible— forman parte del mismo ciclo. Cada estrategia alivia brevemente, pero refuerza la idea de que hay algo que controlar o evitar. Como ocurre con cualquier miedo: es imposible domesticar un animal salvaje alejándote de él. La evitación no reduce el problema, lo amplía.
En consulta se identifican varios errores habituales que, con buena intención, terminan perpetuando la ansiedad:
La Terapia Breve Estratégica no busca que aprendas a convivir con la ansiedad. Busca romper el ciclo que la mantiene activa.
Entendemos juntos qué situaciones, pensamientos o conductas mantienen activa la ansiedad en tu caso concreto.
Trabajamos con estrategias concretas para interrumpir el ciclo desde el primer momento, no solo para gestionarlo.
Aseguramos que el cambio se mantenga en el tiempo, con herramientas que puedas aplicar de forma autónoma.
Suele presentarse como preocupación persistente, tensión física (taquicardia, mareo, problemas para dormir) y dificultad para concentrarte. A veces se confunde con cansancio u otros problemas físicos. Si aparece a diario o interfiere en tu vida, conviene consultarlo.
Con el enfoque adecuado, la ansiedad puede dejar de condicionar tu vida. La Terapia Breve Estratégica trabaja en romper el ciclo que la mantiene, no solo en controlarla temporalmente.
El proceso es definido, no abierto. El ritmo depende de cada caso, pero el trabajo está orientado a resultados desde la primera sesión.
No siempre. La Terapia Breve Estratégica trabaja directamente sobre el ciclo que mantiene la ansiedad. La decisión sobre medicación corresponde siempre a un médico psiquiatra.
El estrés suele tener una causa identificable y puntual. La ansiedad puede persistir sin una causa clara y generar preocupación anticipatoria constante.
El ciclo de evitación y preocupación tiende a reforzarse con el tiempo. Cuanto antes se trabaja, más fácil resulta romperlo.
Sí. Los estudios demuestran resultados equivalentes a la terapia presencial para el tratamiento de la ansiedad.
Porque intentar parar el pensamiento activa el mecanismo contrario: cuanto más lo intentas, más presente se vuelve. La ansiedad anticipatoria —preocuparte por el futuro sin motivo real— forma parte del mismo ciclo. El trabajo terapéutico consiste en romperlo sin combatirlo directamente.
Cuéntame qué está ocurriendo y te responderé personalmente en menos de 24 horas.